Suelo salir a caminar, en ocasiones sin rumbo, ni destino. Mis pensamientos y deseos viajan a una velocidad indescifrable, Por momentos temo no encontrar la distancia suficiente para detenerme en caso de acercarme al impacto. Cuando este temor se instala en mi pecho, cierro mis ojos, reflexiono y se me aparecen imágenes. Debo reconocer que lo profundo del indescifrable destino me invita a ser una ficha más de este juego de seducción de lo desconocido, que me atrae y me interna en algún indeterminable territorio de mi mente. En el cuál, con ojos entrecerrados, como si fuese otro hijo asiático del sol naciente, observo de manera disminuida y nebulosa; una calle iluminada por focos mágicos sostenidos por mis deseos, y en el centro de la escéna…un cartel que deja entrever mi figura y me dice :“A la espera de ti”.
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